Derecho procesal básico y Compliance

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Como el lunes tengo declaraciones en un asunto de responsabilidad penal de empresas en el que, por cierto, voy por el querellante, acudo a mi maestro, el fiscal de la AP. de A Coruña, Juan Antonio Frago, a ver que me cuenta hoy en su blog.

La primera impresión que vamos teniendo los que estudiamos esto del cumplimiento normativo en las empresas es la de cierta improvisación que se opera en el campo judicial fruto del inicial desconocimiento ante lo nuevo. Y es que en el mundo jurídico, cuando cambian las normas, es decir, últimamente cada dos por tres, a menos que estés muy implicado en una materia como es mi caso con esta rama nueva del derecho penal, se tiende a aplicar la rutina con los riesgos que ello acarrea. Pero no olvidemos que siempre va a haber alguien por supuesto más preparado que tú, pero sobre todo más atento a las modificaciones normativas que, si no lo prevés, te va a dar sopas con onda. Nos ha ocurrido a todos alguna vez. Sabemos de qué hablo.

Por lo demás, el que quiera aprender del tema, que visite el blog de marras aquí y, por ejemplo, a raíz de la lectura del último post sobre Compliance que escribe Frago, reflexione sobre un tema capital en esta materia: qué se entiende por incumplimiento grave de los deberes de supervisión, vigilancia y control de parte del empresario y, sobre todo, cómo acreditar que la empresa, por el contrario, cumple con ello. Porque el artículo 31 bis del Código Penal es muy claro sobre a quién incumbe en este tema la carga de la prueba.

El derecho de contradicción  

Nadie podrá ser imputado sin ser oído ni sin que se le dé la oportunidad de defenderse aportando pruebas y participando en la instrucción. Principio básico en nuestro derecho. En materia de responsabilidad penal de la persona jurídica ha de tenerse especialmente en cuenta. Y no solo por una simple cuestión de evidencia más que elocuente. Nuestras normas procesales habilitan una serie de pasos ad hoc que garantizan que el derecho de defensa pueda ejercerse eficazmente.

Por lo que si estamos ante un supuesto de responsabilidad penal de empresas, habrá que cuidar que éstas sean llamadas debidamente y a tiempo al proceso. Si esa responsabilidad resulta que no se presume sino después de las primeras investigaciones, habrá que procurar su llamada para que puedan defenderse en la fase de instrucción. Hacer un escrito de acusación contra una empresa cuando los únicos que han declarado y participado en la instrucción son su administrador y/o empleado, investigados en calidad de tales y no como representantes legales de la empresa a los que se hubiera citado y emplazado para la defensa de la misma, es como dar palos al agua. Esto, que parece de perogrullo, ya ha dado lugar a absoluciones penales de personas jurídicas. Alguna ha llegado al Tribunal Supremo y hay sentencia (Aquí).

Representaciones, citaciones y emplazamientos

A los administradores de las sociedades, a los que en no pocas ocasiones e incluso diría que en prácticamente todas, se le va a exigir responsabilidad penal, habrá que citarles para que acudan a declarar personalmente en calidad de investigados, por supuesto, con asistencia de letrado.

En cuanto a las personas jurídicas, tendrán que ser citadas en sus domicilios sociales. En las citaciones se les requerirá para que designen a un representante, así como abogado y Procurador, siéndoles nombrados de oficio en el supuesto que no lo hicieren (art. 119 a LECrim.) y dándose por notificado el procurador de todos los actos de comunicación posteriores, incluidos aquellos a los que la ley otorgue carácter personal (art. 119 d). En caso de inasistencia del representante al acto de toma de declaración, determinará la práctica de la misma con el abogado de la entidad (119 b), entendiéndose que se acoge a su derecho a no declarar (art. 409 bis). En los casos en que exista domicilio social conocido de las personas jurídicas, en aplicación de lo dispuesto en el artículo 839 bis, no será necesario practicar ninguna requisitoria. Solamente tendrá que requisitoriarse  cuando no haya sido posible la citación para el acto de primera comparecencia por falta de ese domicilio social conocido, con un plazo transcurrido el cual se la declarará rebelde, continuando los trámites procesales hasta su conclusión.

Resumiendo

Si después de la redacción de una querella en la que en el cuerpo de la misma explicas, y en el suplico detallas a quien denuncias, a quienes se tiene que citar y emplazar, cómo, porqué y, no te limitas a citar artículos, sino que te explayas para que todo se haga correctamente, pero resulta que hay que repetirlo en otro escrito porque llegado el día, lo único que se ha hecho es acudir al domicilio de la empresa y entregar la copia de la querella al currito de turno sin más, no desesperes. Al fin y al cabo y aunque iura novit curia, ya sabes que non semper ita est, porque además es imposible. Y en todo caso, como el que redacta la diligencia de ordenación o la providencia de turno para ello en más de una ocasión es el oficial de turno, pues para qué ofuscarse. Te plantas en el juzgado una vez más que, con suerte, si todo se ha hecho bien, no habrá próxima para lo mismo.

Acerca de Pepe Núñez

Abogado http://www.nvabogados.com/
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