Paraísos fiscales, blanqueo y prisión

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Como resulta que escuchar a algunos hablar de paraísos fiscales me produce vergüenza ajena, convendría dar un pequeño repaso a conceptos (aquí) que, aunque aparentemente complejos, explican realidades que, si bien asimismo intrincadas por encerrar operaciones de ingeniería financiera en la mayoría de los casos, responden a un mecanismo muy viejo. Lo explicaban muy bien Plauto y Moliere en dos de sus mejores obras. Y no es otra cosa que la avaricia unida a la insolidaridad que se halla ínsita en la cualidad de determinados seres que, no contentos con crear riqueza, unos de manera legal y otros delinquiendo, se dedican a atesorarla con el único fin de mantenerla a recaudo propio.

Pero puesto que el avaro moderno normalmente atesora para gastar a manos llenas, es aquí en donde el truco no consiste en defraudar, que también, sino en ocultar. Porque no nos engañemos. Lo realmente importante de estos reinos de la estafa social reside en esconder. Y ahí el término inglés, tax haven (refugio o guarida fiscal), aunque también inicialmente confuso, nos da una idea más aproximada del fin al que están destinados estos espacios repartidos a lo largo y ancho de todo el globo terráqueo.Para seguir leyendo, aquí.

Acerca de Pepe Núñez

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