Derecho Penal y Medios de Comunicación.

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Por el deber de informar y el derecho a ser informados que tenemos todos, cualquiera que se dedique profesionalmente a la comunicación en más de alguna ocasión se debate entre la conveniencia o no de publicar una noticia.

Por ejemplo, es bien seguro que estos días atrás y antes de la detención del imputado por los delitos de pederastia de Ciudad Lineal en Madrid, algún informador tendría noticias sobre el avance de las arduas investigaciones policiales que finalmente han dado con el presunto criminal. Y ¿a qué a ninguno le dio por publicar el nombre o los datos del que ya estaba siendo investigado?

Pues resulta que ahora, una vez detenido, todos se empeñan en identificarlo, señalarlo, contar su vida y publicarlo a los cuatro vientos. Lo que no saben o, simplemente, no se plantean estos informadores, es el flaco favor que con ello están haciendo a la sociedad que, a unas malas, podría ver como finalmente el futuro acusado resultase absuelto si la única prueba que existiera contra él fuera la eventual identificación de sus víctimas. La identificación sobre la base de un folletín con documentación publicada y toda clase de fotografías contado con pelos y señales en los medios de comunicación de un país, podría dar pie a que la defensa consiguiera la nulidad del reconocimiento en rueda del detenido que, por cierto, creo que a día de hoy está por hacer.

Y es que, si el trabajo policial puede que esté hecho, el del juzgado acaba de empezar. Para ello se  declaran secretas las actuaciones con el fin de recabar indicios y que las eventuales diligencias de prueba existentes y las que quedan por practicar no se puedan contaminar.

La revelación de datos de un sumario es constitutivo de delito, pero como puede más el morbo, la carnaza y la imposición de medallas, aquí se juega de una manera libre y totalmente impune con la instrucción de un procedimiento judicial para que en un futuro, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, se ponga  de nuevo a la justicia a caer de un burro, porque si este tipo saliese absuelto, claro, la culpa sería del sistema y de los jueces que tenemos.

Andan algunos preocupados porque en las informaciones se titule de presunto al pederasta pero no se cortan en aportar fotografías personales, de su casa, de sus vecinos, de los lugares que frecuentaba y hasta de la dieta y costumbres que tenía el presunto animal. ¿Es realmente necesario todo esto?

¿Realmente no se dan cuenta que lo único que se pide es que no se revele la identidad del presunto por estrictos motivos de necesidad procesal? ¿De verdad están pensando en las víctimas?

¿Y a que en la siguiente ocasión van a actuar de la misma manera?

 

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Acerca de Pepe Núñez

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